Quien come bien, bebe bien;

quien bien bebe

es forzoso que bien duerme;

quien duerme no peca;

y quien no peca,

si bautizado está

a gozar del cielo va

sin pasar por el purgatorio.

Esto arguye perfección;

luego según los efectos,

si son santos los perfectos

los que comen bien,

lo son.